March 13, 2018
El Triángulo de la Exposición I

Cuando vamos a realizar una fotografía, ya sea en un modo semiautomático (calculado por la cámara) o manual (calculado por el fotógrafo), el primer detalle en el que nos debemos enfocar es en la exposición (correcta, sobrexpuesta o subexpuesta).

El tema de exposición puede resultar complicado si no tenemos conocimientos previos de iluminación; sin embargo, conocer y entender el triángulo de exposición te ayudará a comprender mejor el funcionamiento y la lógica de la exposición en la fotografía.

Los tres elementos del triángulo de la exposición

Los tres elementos que componen el famoso triángulo son el ISO, la apertura y la velocidad de obturación.

ISO: es la sensibilidad del sensor a la luz. Cuanto más elevado sea el valor ISO que escojamos, más sensible se volverá el sensor de nuestra cámara a la luz y, por lo tanto, captará más luz.

Apertura: es el tamaño del diafragma; esto es, el agujero que hay dentro del objetivo o lente que permite que entre luz. Cuanto mayor sea la apertura, más luz entrará y será registrada en la cámara.

Velocidad de obturación (o velocidad de disparo): Es el tiempo durante el cual la cámara se mantiene abierta registrando la luz o foto. Generalmente, son fracciones de segundo, lo que dura un disparo, pero puede ser más extenso. De hecho, a velocidades de disparo más lentas, entra más luz a la cámara.

La mezcla, en mayor o menor grado, de estos tres factores es lo que nos da la foto final. Y lo que es más importante: cada cambio en cualquiera de estos tres factores impactará los otros dos, lo que quiere decir que, en modo manual, no puedes modificar un factor de estos tres sin tener en cuenta los otros dos. Esto, por fortuna, ya lo hace la cámara por nosotros en el modo automático e, incluso, en los modos semi manuales, pero, en el modo manual, somos nosotros los que lo controlamos todo.

En la próxima entrada exploraremos cómo dominar estos tres conceptos. Por el momento, conviene que los tengas siempre en cuenta.

Leonel Hernandez