March 23, 2018
El triángulo de la exposición II

Prosigamos con el tema anterior. Una vez que conocemos a fondo los tres elementos que conforman el triángulo de la exposición, vamos a jugar con la relación entre ellos.

Captar una fotografía es, en realidad, captar la cantidad justa de la luz procedente de aquello que queremos fotografiar. Bien, ahora quiero que te imagines a ti mismo en una habitación con una ventana cerrada, no hay ninguna fuente de luz más que esa ventana que, en principio, está cerrada. Además, y para hacerlo más divertido, imagínate que llevas gafas de sol puestas.

Si quisiéramos iluminar esa habitación, abriríamos esa ventana, pero, si quisiéramos tener la habitación mucho más iluminada, podríamos agrandar esa ventana. Después de todo, una ventana de mayores dimensiones nos daría mayor cantidad de luz. ¿Sabes qué es eso en fotografía? Se le llama la apertura.

Ahora, imagínate que no queremos o no podemos agrandar la ventana, pero que seguimos queriendo que entre más luz. Bueno, empezaríamos por abrir la ventana, pero, cuanto más tiempo la dejemos abierta, más cantidad de luz entraría. Aunque hay una pequeña diferencia: en la habitación, la luz se pierde, no se acumula; en cambio, en la cámara fotográfica, la luz se acumula y se guarda). Pues esto es lo más parecido a la velocidad de obturación. Si escogemos una velocidad de obturación de dos segundos en una cámara réflex en el modo “M”, entrará el doble de luz que si la velocidad es de sólo un segundo.

Recuerda que sigues llevando gafas de sol desde que hemos empezado el ejemplo. Esas gafas de sol simbolizan el valor ISO que, si es mantenido bajo en la cámara, entrará sólo la cantidad de luz suficiente. ¿Qué pasaría si, con la ventana abierta, te quitaras las gafas de sol? Simplemente tus ojos recibirían mayor cantidad de luz. Lo mismo pasa cuando subimos el ISO a valores elevados (con la pequeña diferencia de que, en las cámaras, el ISO conlleva a veces un poco de ruido y granos en la fotografía).

Dominando cada uno de estos tres factores por separado, aprenderás a controlarlos en su conjunto.

Recomendamos usar los modos semimanuales de tu cámara y aprender de la observación. La cámara es sabia; en el modo de Prioridad de Apertura, lo que tú puedes controlar es el tamaño de la apertura. Intenta modificar ese valor y observa cómo la cámara automáticamente cambia el otro factor, el de la velocidad de obturación. Si pones una apertura pequeña, f/16 por ejemplo, la cámara elegirá una velocidad de disparo más bien lenta; si escoges una apertura enorme, tipo f/2.8, verás que la velocidad de disparo será más rápida. También puedes hacer la prueba con el modo Prioridad de Disparo, sólo que al revés.

Efectos Secundarios

Conviene señalar que cada uno de los tres factores arriba descritos conlleva efectos secundarios (a veces eso es lo que buscamos). La apertura tiene un impacto directo sobre la profundidad de campo, el ISO influye en la cantidad de granos/ruido que aparecerá en la foto y la velocidad de disparo influye en cómo capturamos la acción o el movimiento.

Leonel Hernandez