February 06, 2019
Fotografía montañas y paisajes

La montaña es imponente, hermosa, misteriosa, nos hace ver la magia de la naturaleza, lo efímero e insignificante de nuestra vida, pero a la vez la grandeza de la misma. El contacto con la naturaleza, el aire puro, el silencio… Todas esas sensaciones las queremos resumir en una imagen, nos queremos llevar esa montaña a casa.

De nada vale, fotográficamente hablando, estar en el lugar adecuado y en el instante adecuado, si no cuentas con el material necesario para obtener los resultados que quieres, por ello, una cuidada selección previa del material es una de las claves para obtener un resultado satisfactorio.

Lo que necesitas:

Tú cámara Fujifilm.

Baterías cargadas y más de una (en la montaña no sueles encontrar muchos enchufes).

Tripie o monopie

Disparador remoto (opcional)

Lentes: la más utilizada en este tipo de paisajes es el gran angular, como el LENTE FUJINON XF90MM F2R LM WR, pero también puedes usar algo más estándar como el LENTE FUJINON XF50MM F2 R WR

Filtros: el filtro polarizador para aumentar el contraste de tus cielos, así como el UV (Ultravioleta) para eliminar los tonos azulados que se producen a determinadas alturas o los filtros de degradado neutro pueden serte de mucha utilidad en la montaña. Además, no pesan ni ocupan apenas nada.

Recuerda que estás ante una aventura, por eso sugerimos calzado cómodo y adaptado a las características del terreno por el que te vas a mover y por supuesto ropas que ayuden a moverte.

Composición:

Incluye un elemento humano: añade interés a la imagen y nos ayuda a establecer una escala de tamaño.

Aprovecha las líneas: las tranquilas líneas del horizonte, las fuertes diagonales o las sinuosas S de los caminos te ayudarán a potenciar tus imágenes.

Simetrías: pueden ser aburridas o sorprendentes, depende de cómo las trabajes.

Reflejos: dan muchísimo juego si les das un toque de originalidad.

Profundidad: intentar que la imagen tenga profundidad gracias a jugar con los diferentes planos de tu escena, también le añadirá interés a la imagen.

Utiliza el color como un elemento compositivo más.

Procura que la imagen tenga un centro de interés, un punto donde la mirada sea capaz de detenerse y no perderse por el encuadre.

La regla de los tercios.

Utiliza perspectivas y puntos de vista originales y diferentes.

Recuerda que la mejor hora para fotografiar una montaña es al amanecer o al anochecer, sin embrago prueba usando otras horas del día, y ¿por qué no? Una foto nocturna con el cielo estrellado.

Juega con los otros elementos:

El cielo: las nubes pueden añadir un aire dramático a tus imágenes de lo más interesante, incluso puedes probar con la larga exposición.

El formato vertical: se sale de lo habitual cuando pensamos en paisaje, pero puede darte muy buenos resultados.

La profundidad de campo: siempre buscamos en paisaje una buena profundidad de campo, pero no tiene porqué ser así en todas las ocasiones. Jugar con el desenfoque puede ayudarte a centrar el punto de interés de tu imagen y hacerla más atractiva.

Niebla, lluvia, y demás condiciones atmosféricas adversas: no desaproveches los días nublados o los instantes con niebla porque puedes conseguir imágenes fascinantes.

Las diferentes estaciones del año te proporcionarán imágenes absolutamente diferentes, cada estación con sus propios recursos y puntos fuertes: desde la caída de las hojas de los árboles o los tonos ocres de los bosques y las montañas en otoño, las cumbres nevadas o las telarañas congeladas del invierno, hasta las flores en primavera o en verano.

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